Decía Pla —con tristeza– que cuando una persona comunica una cosa, la desfigura, la deshace, la falsea. Pero es precisamente en esa desvirtuación donde la anécdota personal se transforma en verdad universal —o regional, o local en el peor de los casos —, donde el monólogo se convierte en diálogo, donde nace la literatura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario