lunes, 28 de diciembre de 2009

Obscuridad


Sanabria se despierta envuelta en nieve y la lluvia va, poco a poco, lamiendo sus gélidos cristales estrellados. El año declina, un melancólico óbito lo asfixia y aquí estoy de nuevo, solo, sintiendo esa estúpida sensación de lejanía. Las botas caminaron ya el camino que debían, sus suelas gastadas no sirven para estas calles empapadas. Dos ángeles custodios sobre la cómoda recuerdan que es navidad, a pesar de la soledad terrible que abrasa las yemas de mis dedos. ¿Quién mató a Zarathustra? Ese espíritu terrible, lleno de vida, sí, pero también de muerte, rebosando odio, colmado de rabia, ese espíritu que subyacía en mis epitelios. Una quemadura de tercer grado los ha degradado, eliminando las terminaciones nerviosas que conectaban con Él. Un terrible fuego sordo que corre al anochecer por las calles de mi memoria, me ha abrasado por completo, me ha ardido a pesar de la lluvia interminable de este invierno incipiente, en ciernes. Tu desnudez es lo único que puede salvarme, tu presencia a mi lado, mil y una noches, abrazada como la hiedra alrededor del árbol de la vida, sirviéndose el uno del otro, y encaminándose juntos hacia la muerte. Soy un niño que tiene miedo a la oscuridad, tiéndeme tu mano, no me dejes solo…

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Teriñuelo



Este es dolmen funerario de "El Teriñuelo" situado a las afueras de Aldeavieja de Tormes, del que muestro fotografías tomadas este verano (inéditas en la red, creo), en mi primera visita, y espero que no sea la última, a esta maravilla arqueológica.
Fue declarado bien de Interés Cultural como Zona Arqueológica el 9 de Noviembre de 1993 en el BOCYL. Obvia decir que el mal estado en que se encuentra es responsabilidad, como siempre de las administraciones, que hacen como que se preocupan pero al final todo se queda en papel mojado, como podéis comprobar al contrastar el enlace siguiente, que hace referencia a la aprobación de trabajos integrales de conservación y difusión, y las fotografías que muestro.

http://2004.ccyl.es/SIRDOC/PDF/PUBLOFI/BO/CCL/6L/BOCCL6L00086A.pdf

Al fin y al cabo, nos podemos dar con un canto en los diente, ya que sólo un año antes de lo publicado en el enlace anterior estaba prevista la construcción de una hermosa urbanización a menos de 15m de los restos.
He encontrado alguna referencia a este yacimiento en el siguiente enlace:

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2691292

Según vaya recopilando información perdida por internet, iré actualizando esta entrada. Aquí os dejo alguna foto más:









13/12/2009-La ficha técnica del megalito:
http://megalitos.arqueoloxico.com/fichasSA/37024001.html

jueves, 3 de diciembre de 2009

Narciso en el espejo


Hay lugares que son mágicos, que nos aportan una tremenda sensación de paz y bienestar, como si al dominarlos nos fundiéramos con el cosmos, con el brahman. Al dominarlos o al dejar que nos dominen, no estoy seguro. Son lugares magnéticos; tiene tal atracción que pueden llegar a crear adicción, por lo que hay que dosificar sus visitas. Quizás porque al contemplar su paisaje, lo que realmente contemplamos es nuestra propia imagen reflejada, nuetro atman. Y como Narciso queremos volver una y otra vez al estanque de paz que es nuestro reflejo, el de nuestra alma. Probablemente, hace demasiado tiempo que no me miro en el reflejo que de mí mismo devuelven Las Cuevas, más de dos años... No temo por lo que pueda encontrarme, ni porque encuentre cortado el acceso, el físico y el espiritual; temo quizás que una cierta nostalgia a infancia olvidada, al recordar las amistades que nunca olvidé, me invada y sienta la necesidad de que una lágrima furtiva, al rodar por entre mis mejillas, haga doblar las campanas por mi niñez.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Amaestrado


Maniatado, casi roto, deambulando por las esencias del apergaminado somnífero, cativo, irreal, ilógico, irrecuperable. Macilento.
Fatigado ya de todo, recurro al verso, que amarillea como un gamo en verano, que aplaude a pies juntillas mientras recibe en embajada al sumo pontífice de la fealdad, a la oscura intención que regresa con cada estocada. Un laberinto, una condena al minotauro que ha de acechar sus pasos, un nada insigne felpudo en que limpiarse los gatos al salir, con una luna postiza, que siempre sale malparada. Escarnio de candil, luz de las troneras, frío sucinto que recorre el vello de mi pecho, como una escalera hacia la nada, a la imaginación exacerbada, un perro ladrando a la luna es lo que soy, no un lobo, un perro. Amaestrado.

martes, 17 de noviembre de 2009

El Papel vacío




El papel vacío, mil nombres bailando en la cabeza, Fonollosa, Cortázar, Chema Madoz, millones de nombres, Elliot Murphy, Nietzsche, Diógenes, Durero, Johny Hodges, todos los nombres, Saramago. Todos componen esa amalgama que resume lo que soy, todos los hombres. Cada niño, cada anciano, cada puta, cada psicópata, cada filántropo, cada misántropo, cada pez globo, cada ranita de San Antón, cada lobo, cada lagarto, cada gusano, cada rama de un árbol que se mece al son del viento. Cada roca, cada grano de finísima arena, cada partícula, cada mota de polvo que pisé en mi camino. Soy yo, soy tú, soy todos, soy todo, me siento conectado a cada microscópico quark del universo. Un invisible xilema, un inapreciable floema que nos alimenta y nos interconecta.
Si cierro los ojos y me olvido, puedo sentirlo, puedo sentir como el cabello se le eriza a un pequeño ratoncillo de campo al otro lado del mundo. Puedo sentir ese escalofrío. Puedo sentir el orgasmo de las miles de parejas que se entregan a sus instintos en este preciso momento. Puedo sentir la tristeza y la impotencia ante la muerte, puedo sentir la muerte, puedo sentir el odio, la sinrazón, puedo sentir lo mucho que te amo. Puedo sentir todo lo sensible por hombre, animal, vegetal o cosa. Lo único que me hace falta, la auténtica inspiración es tener delante la tan temida hoja vacía.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Fado sanabrés



(Lamento)

La volcánica voz de Elliot Murphy amortigua el único sonido perceptible de la habitación, que no es otro que el de las teclas mientras escribo. Apenas se escuchan ruidos en el edén otoñal de Sanabria. No es casualidad, una extraña conjura de los hados, todo el universo reunido, el brahman al completo se ha confabulado para que mi primera estancia en los alrededores de la Sierra de la Culebra se produjera en otoño.

 Las calles de Puebla huelen a otoño, a fermentación, a levadura, a hojas secas, a orujo y a sidra, a higos, a boletus. El sol se resiste entre los tejados azules a abandonar su cielo nebulizado, y un extraño aroma a nostalgia en estado puro me invade en cada inspiración. La soledad que me atraviesa se funde en sí misma con el sonido de la harmónica y La Hoja de Roble cae en pedazos, marchita, muerta, sobre mi ahora corta melena. Capitulé, me rendí a la adultez, abandoné mi eterna (o eso creía yo) niñez. Y me pregunto si estoy siguiendo mis sueños o tan sólo dejándome llevar por el viento de las buenas costumbres, del deber, de lo establecido. Un paso más hacia la muerte. Un cuarto de siglo hunde sus rodillas en mi pecho, me asfixia y sólo tú le das sentido a este desconcierto, a esta huida de mí mismo. 

Joder, te extraño tanto…
                las horas resbalan despacio, como las gotas de lluvia sobre los cristales
                                                                                                            y todo se hace tan triste… 

jueves, 24 de septiembre de 2009

Preconsciencia salmantina

(Sueño de una noche de otoño)

Mis pasos deambulan despacio y las calles se desvanecen en humo pálido. Los vapores de la lluvia crepitan en la piedra de Villamayor, esa que envuelve las ruinas de una ciudad dormida y que duerme eternamente el ansiado descanso eterno. La visión postapocalíptica, tétrica, dantesca, divina comedia venida a menos, invade sucintamente la despensa de mi inconsciencia. Me refiero, por supuesto, al lugar donde se guardan los ingredientes con que cocino mis recuerdos, sazonándolos a mi gusto, reinventando hechos y arrojando al lar aquello que quisiera nunca hubiera pasado. Observo atónito como ciertos recuerdos son arrasados. Sólo quedará de ellos el hollín y una pequeña mancha más en el puchero, confundida con las muchas otras que el paso de los años dejó marcadas en sus lomos. Apenas nada. Afortunadamente aún soy capaz de reciclarme. Temo por mí, por el día en que no alcance a metabolizar, a asimilar lo que me sucede. Siempre he tenido miedo a la esquizofrenia. La distancia que separa mi amado ser preconsciente, mi propio manifiesto surrealista, de la locura, de verme como esas fotografías de Nietzsche en el manicomio de Jena, se salva en tan pocos pasos que ya estaría loco si no sintiera el miedo golpeando en el fondo de mis cuencas, en la retina... En esos momentos es cuando la expresión salvarse de sí mismo adquiere su verdadera magnitud, ya que fuera de ellos no soy capaz de entenderla. Salvarme de mí mismo cuando tantas veces, en tan corto período de tiempo, he sido capaz de perder todo aquello que me salva del delirio, que me hace feliz (sí, casi siempre soy feliz, será mi bendita ignorancia, pero soy feliz). Ver los acontecimientos como si fuera un mero espectador es lo que me asusta, perder el control de mí mismo, de mi vida. Asistir al caos que yo mismo he creado y no ser capaz de reaccionar, de comprender que lo que me pasa es real y no un mal sueño. Perderte a ti, al fin y al cabo, y todo cuanto te rodea, es lo que de verdad me aterroriza.

Heptasílavos de medianoche

la llama de la ciénaga

rescoldos del augurio


el ámbito deshecho


las sábanas vacías


y me muero de sangre


pálpito en la despensa


del inconsciente, hora


marchita, de tu huida.



vvvvvvvvvvvvvvvv

lunes, 27 de abril de 2009

Corpicios



Por estas fechas, hace unos siete años, fue descubierto por los cuatro Profetas de Pi, únicos hablantes que quedan en el mundo de la atávica lengua Esperandula, un manuscrito con el gran poema Corpicios. Este poema, obra cumbre de la literatura escrita en dicha lengua por su musicalidad y sensualidad, es el que sigue a continuación. He de añadir que en el momento de su creación ninguno de los autores conocía el Guíglico, lengua inventada por Cortázar en su obra magna Rayuela, con la que guarda asombroso parecido. Sin más, os dejo, como homenaje a los cuatro "poetas desarraigados", el poema en cuestión.




Corpicios

Qué fiscondio ver como el limendongio


va perunando tu cortengio


haciéndome rofelar añucito,


tanto que me embolo al azuleo.



Qué fiscondio ver tu neronga


bajo la niluzonjia de la zonjia


de una xéndula pelúcida.



Qué fiscondio ver el ino de tu doringe


como el efímero inario de un bendúngalo


capaz de convertir el pucio en anapucio.



Que fiscondio quedarme contigo hasta el aspuciar


y a pesar del fusilangulo,


por todo esto, qué fiscondio estar añucito.

martes, 14 de abril de 2009

Dramatis personae


DIÓGENES DE SÍNOPE: Filósofo cínico, provocador, agitador de conciencias.

ZOROASTRO (el histórico): Profeta persa, oscuro y dualista.

ZARATHUSTRA (el nietzschiano): Maestro del vitalismo, del sentido de la tierra, de la voluntad de poder, del eterno retorno y predicador del superhombre.

VALLE-INCLÁN: Deformador de realidades, bohemio y pendenciero. Esperpéntico.

GOYA: Deformador de realidades. Inventor del esperpento.

OLIVEIRA Y LA MAGA: Pareja de enamorados con infeliz final.

RICK E ILSA: Pareja de enamorados con infeliz final.


SIDDHARTA Y VASUDEVA: Barqueros.

MI MAGA: Coprotagonista. Dionisíaca, vitalista y de fuerte carácter. Compañera de viaje y amante.

ALBERTO: Coprotagonista. Tipo de largos cabellos. Observa con excesiva indiferencia al resto del elenco, pasando semiinadvertido, pseudoespectador, pero del lado de la escena. Nace, crece, envejece y muere, sin apenas causar impacto en el público. Nadie le recordará una vez termine la tragicomedia en tres actos.

viernes, 3 de abril de 2009

El Maestro de Sínope


Bueno, como últimamente estoy muy liado y apenas actualizo, os dejo unas cuantas anécdotas clásicas que la tradición (a través de Diógenes Laercio)amalgama en la figura de otro Diógenes, el maestro cínico, el Perro de Sínope. Aquí van:

Hay que tener cordura para vivir o cuerda para ahorcarse.

Viendo en cierta ocasión cómo los sacerdotes custodios del templo conducían a uno que había robado una vasija perteneciente al tesoro del templo, comentó: “Los ladrones grandes llevan preso al pequeño.”

Cierta vez que nadie prestaba atención a una grave disertación suya, se puso a hacer trinos. Como la gente se arremolinara en torno a él, les reprochó el que se precipitaran a oír sandeces y, en cambio, tardaran tanto en acudir cuando el tema era serio.

Capturado y puesto a la venta como esclavo, se le preguntó qué sabía hacer: “Mandar”, contestó; y al subastador le dijo: “Pregona si alguien desea adquirir un amo.” Luego señaló a cierto corintio vestido de rica púrpura, llamado Jeníades, y dijo: “Véndeme a ese, necesita un amo.”

A Jeníades, que lo había comprado, le aseguró que debía obedecerle, aunque fuera su esclavo, del mismo modo que obedecería a un médico o a un piloto, si estos fueran también esclavos.

A quienes le aconsejaban: “Eres ya viejo: de ahora en adelante, descansa», les contestó: “Si participara en una larga carrera, al aproximarme a la meta, ¿debería por ventura aflojar el paso? ¿no es entonces, más bien, momento de forzar la marcha?”

Siendo invitado a una comida, manifestó que no pensaba ir, pues la última vez que había ido su anfitrión no le había sabido mostrar el agradecimiento suficiente.

Observando cierta vez a un niño que bebía con las manos, arrojó al suelo el cuenco que llevaba en la alforja, diciendo: “Un niño me superó en sencillez.”

Cierto día observó a una mujer postrada ante los dioses en actitud ridícula y, queriendo liberarla de su superstición, se le acercó y le dijo: “¿No temes, buena mujer, que el dios esté detrás de ti (pues todo está lleno de su presencia) y tu postura resulte entonces irreverente?”

También decía oponer a la fortuna, el valor; a la ley, la naturaleza; a la pasión, la razón.

Le encarecieron los atenienses que se iniciara en los Misterios, asegurándole que los iniciados disfrutaban en el Hades de una posición privilegiada. “Tendría gracia –replicó Diógenes- que Agesilao y Epaminondas moraran en el lodo, mientras que algunos malvados, por el hecho de ser iniciados, habitaran en l a Isla de los Bienaventurados.”

Platón había definido al hombre como animal bípedo implume, y su definición obtuvo gran fama. Diógenes desplumó un gallo y lo introdujo en la escuela, diciendo: “Este es el hombre de Platón.”

En pleno día, iba con su candil encendido, diciendo: “Busco un hombre.”

En un banquete algunos le echaron huesos como si fuera un perro: Diógenes, comportándose como un perro, orinó allí mismo.

Recordándole alguien que los de Sínope le habían condenado al destierro, Diógenes le replicó: " Y yo a ellos a quedarse."

Estaba en una ocasión pidiendo limosna a una estatua. Preguntándole por qué lo hacía, contestó: "Me ejercito en fracasar."

Se le preguntó si disponía de criado o criada y respondió que no. "¿Quién pues te enterrará cuando mueras?", inquirieron. "Quienquiera que necesite la casa", replicó.

Oyendo una vez a dos abogados discutir, los condenó a ambos, señalando que el uno había, sin duda, robado, pero al otro no se le había sustraído nada que fuera suyo.

Interrogado acerca de qué vino bebía con más agrado, repuso: "El de los demás."

A quien le dijo: "Muchos se ríen de ti", le replicó: "Pero yo me tomo en serio."

Preguntándole uno de dónde era, respondió: "Ciudadano del mundo." (Acuñó la palabra cosmopolita). La verdadera ciudad es el universo.

A uno que le reprochó: "Te dedicas a la filosofía y nada sabes", le respondió: "Aspiro al saber, y eso es justamente la filosofía."

Un padre le trajo a su hijo, presentándolo como un muchacho muy bien dotado y de excelente carácter. "¿Para qué me necesita entonces?", quiso saber Diógenes.

Como alguien se lamentara de que sus amigos conspiraran contra él, reflexionó: "¿Qué vamos a hacer, pues, si hemos de tratar por igual a amigos y a enemigos?"

Su modo de vida era el mismo –decía- que el de Hércules, anteponiendo a toda otra cosa la libertad.

jueves, 5 de marzo de 2009

El burro y la zanahoria


Ayer, día cuatro de marzo, acudí nostálgico a la manifestación convocada en Salamanca contra los planes de Bolonia por la comunidad educativa de la que puede que ya no forme parte. Digo puede porque hace cinco meses que acabé la carrera pero mi espíritu será siempre el del estudiante que para desconectar del tedio insoportable de las clases de informática industrial, por poner un ejemplo, recurría al "Prometeo encadenado", a Apollinaire, Baudelaire, al "Nacimiento de la tragedia" o a la "Gaya ciencia".

El estudiante inquieto, erasmista como fue calificado en cierta ocasión por el director de la Escuela de Ingenieros, contestatario y apasionado permanece oculto cierto tiempo, mientras las cosas van bien, apruebo los últimos exámenes, preparo el proyecto... De repente, acabo la carrera, crisis, crisis, crisis, crisis, no hay trabajo ni de camarero, la corrupción aparece en los telediarios con tanta asiduidad que no soy capaz de digerirla, y el estado actual de las cosas, todas, hace despertar esa pasión, esa fuerza interior, esa rabia, ese impulso vital, ese romanticismo. Asimismo reaparece el escepticismo en la poliítica, en el sistema, en los sindicatos, en todo lo que al fin y al cabo es sociedad y las "turas" de las que habla Cortázar. La puntilla la recibí ayer, como dije al principio, al asistir a la manifestación estudiantil salmantina en la que encontramos cuatro personas, de las cuales tres eran de Béjar. La razón de la desoladora cifra aparece de pronto como un rayo de luz, una intuición en mi consciencia, y es corroborada una vez más por uno de los convocantes, Pablito, cenetista, okupa, filósofo, vegano, trompetista y viejo amigo: "Es que nosotros apoyamos las convocatorias de CEA, pero ellos pasan de las nuestras". Tras la subsiguiente aclaración sobre las luchas internas que dividen a la izquierda y que siempre unieron a la derecha, los leninistas, los troskistas, y la madre que nos parió a todos por no luchar unidos contra los medios oficiales, los medios al servicio del poder, que crean debates absurdos que no existen realmente, obviando los debates auténticos, anulándolos siempre que PP y PSOE estén de acuerdo (para ellos no había nadie en contra de la constitución europea ni hay nadie contra Bolonia), y adulterando poco a poco nuestras mentes. Huelga general pedían ayer el sindicato de estudiantes y la CNT, huelga general debemos pedir todos, TODOS, una y otra vez, y como ya he dicho, tomar las calles, para que esto no sea eternamente el cuento del burro y la zanahoria.

martes, 3 de marzo de 2009

Refranero popular


La sentencia "Cuando Dios
cierra una puerta abre una
ventana", siempre sonó
en mi mente como una
incitación al suicidio.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Martes de Carnaval


Irracionalismo, mascarada, inversión de valores, aniquilación de las jerarquías, blasfemia, caos, mítica ancestral, aquelarre goyesco, libertad absoluta, subversión e irreverencia, excesos de la carne, sexo, abuso en la ingesta de alimentos y de espirituosos. Martes de Carnaval. Frente a la realidad desoladora de la vida cotidiana, al consumismo, el liberalismo, crisis, crisis, crisis, crisis, el paro, el esfuerzo continuo para medrar en la vida, la losa de los estudios, el trabajo (cuando lo tienes porque te aliena, cuando no porque te desmoraliza tal situación), la historia del burro y la zanahoria, al fin y al cabo. Frente a todo esto tenemos dos opciones, dejarse arrastrar, dejarse morir, diluirse en la nada, asumir un final orwelliano; o alzarse en una última pataleta y exigir un carnaval diario. Debemos reivindicar la calle como escenario de nuestras vidas. La diversión, en la calle, digan lo que digan los hosteleros, hay que reivindicar el botellón (¿ya nadie se acuerda de El Regajo y del gilipollas de Servate?). Hay que salir a la calle a protestar, a escandalizar, huelga general (¿nadie piensa que este gobierno se lo merece?¿si dimite el ministro por qué no les animamos, a gobierno y oposición, a los políticos todos, a los jueces, al sistema en general a que sigan su camino? Y los que les sustituyan que dimitan también). Qué falta de revolución, de subversión, de que cada individuo tome las calles y se sumerja en la irracionalidad colectiva que el ser humano lleva grabada a fuego en su inconsciencia. La violencia como expresión artística, el artista ha de ser dionisíaco. En este mundo que se agota, en este sistema que se tambalea, que se precipita al abismo, en la crisis del imperio, en plena decadencia de la sociedad, quizás el último consuelo, la única salida cabal sea entregarse a las fiestas saturnales transmitidas a través de los siglos, y, como dice mi abuelo, si la casa se quema nos calentaremos con la lumbre.

miércoles, 21 de enero de 2009

La energía que consumimos


Ayer, el nuevo líder mundial, el señor Obama, en su discurso hizo referencia a las energías renovables. "Domaremos el sol y los vientos y la tierra para alimentar nuestros vehículos y hacer funcionar nuestras fábricas" Aparte de lo poética que puede sonar la sentencia, me hizo reflexionar sobre varias cuestiones relativas a la energía que consumimos y al futuro que se nos presenta.

Nos han dicho desde hace unos años que los combustibles fósiles se agotan,qué además su consumo es la principal causa del efecto invernadero antropogénico, y poco a poco todos hemos ido pasando por el aro, incluso el por fin ex-presidente Bush. ¿Todos? Bueno, excepto un pequeño cavernícola que resiste (el también ex-presidente Aznar). Bromas aparte, la cosa es que, cada vez más, se extiende el empleo de las energías alternativas, principalmente la energía eléctrica en sus distintas vertientes. Pero, ¿la solución es esa? ¿Realmente la energía eléctrica es limpia? En España menos del 10% de la energía eléctrica es renovable. La demás procede del carbón en su mayoría, seguida del petróleo, el gas natural y la nuclear.

Producir toda esta energía también genera CO2 y agota las reservas de combustibles no renovables. En cuanto a la energía renovable, me pregunto cúanto de ecológica es realmente. Los parques eólicos crean un impacto visual aberrante, y si establecemos una relación entre este impacto y la cantidad de enrgía que producen, no salen muy bien parados; las placas solares están bastante bien, los parques solares tienen un poco menos de impacto, pero ¿y el proceso de purificación del silicio? Tengo entendido que este proceso es bastante contaminante; las centrales hidráulicas tienen gran impacto, su construcción para potencias realmente útiles requieren obras faraónicas; la biomasa produce CO2 en su combustión.... vaya panorama.

Últimamente nos han vendido la moto, o el coche, con el automóvil eléctrico. Tenemos dos versiones los de pila de ión-litio recargables, como las de los teléfonos móviles y los de pila de hidrógeno. Los primeros son recargables, como ya he dicho, y para recargarlos qué hacemos, tirar de la red eléctrica, o sea que volvemos al problema de dónde procede la energía eléctrica que consumimos. Y los segundos, revolución tecnológica del siglo XXI, con un combustible basado un hidrógeno para el ánodo y oxígeno para el cátodo, son capaces de producir energía eléctrica muy limpia. Tan limpia que sólo emiten como residuo vapor de agua. ¡Por dios, qué limpio! Ahora bien, si la flota actual de automóviles y las fábricas y demás, produciendo CO2, generan el efecto invernadero, ¿os imagináis qué pasaría si esas emisiones se convirtieran en vapor de agua? ¿A nadie se le ha ocurrido aún pensar cómo afectarían al clima millones y millones de toneladas de vapor de agua? ¿No produciría esto cambios climáticos, tanto locales, primero, como globales, a la larga?

Hay quienes confían en que la tecnología irá solucionando todos los problemas energéticos que se nos presentan. Yo, personalmente, si algo he aprendido de una ambientóloga en potencia que anda por aquí, creo que el problema no es el combustible sino el consumo irracional y exagerado. La solución pasa por disminuir la energía que consumimos, no las fuentes que la producen. Nuestro estilo de vida derrochador, irresponsable, consumista, basado en la economía liberal y el produzco-consumo, de incluso los que se consideran socialdemócratas, socialistas, anarquistas y demás rollos ideológicos, está caduco. Deberemos avanzar en nuetra capacidad de sentirnos realizados con menos chuminadas y más, sintiéndonos agusto con nosotros mismos y la gente que nos rodea, sin objetos innecesarios de los que alardear, y que erróneamente creemos muestras de nuestro maravilloso status social, no siendo más que monumentos a la estupidez humana.

miércoles, 14 de enero de 2009

Caelionicco (Vicus Caecilius)


Finalmente apareció. Caelionico, Vicus Caecilius o Caecilio Vico, el asentamiento vetton, posteriormente mansio romana fue hallado en la tarde de ayer por el grupo de arqueólogos aficionados. Tras el fiasco de la tarde anterior, con las vagas explicaciones del libro “Topoguía de la Ruta de la Plata” del Grupo Ecologista Alagón (editado por AMARU EDICIONES, ISBN: 84-8196-045-4), que cito textualmente:«Atrás, oculto en la montaña, hemos dejado las ruinas de un poblado vetton, posteriormente romanizado, donde algunos historiadores sitúan “Caelionicco”», y la negación de la existencia de ruina alguna por parte de los lugareños, que aseguraban que asentamiento hubo, en algún lugar de esos montes, pero que ruinas, lo que se dice ruinas, no quedaban, no nos dimos por vencido.

A pesar de la lluvia, la niebla y las amenazas de nieve, fáciles de esperar un martes trece de enero, la expedición se llevó a cabo. A las cuatro de la tarde salíamos de Béjar, por la antigua carretera N-630, hasta el cruce de Peñacaballera, donde, más o menos, habíamos concluido debía de estar, si estaba en algún sitio, el dichoso asentamiento. Recorrimos a pie la zona conocida como Casa Adriano o Entrecarreras, donde encontramos numerosa documentación referente a la Vía de la Plata.



Entre ella, y al final de la zona mencionada, encontramos lo siguiente:



Lo más interesante del cartel fue el mapa del que he adjuntado en una imagen detallada:




Del mismo pudimos deducir que nuestro destino se encontraba dentro de una finca particular, delimitada por la línea roja que aparece a la izquierda, a la que debíamos acceder desde la nueva carretera de Peñacaballera, ya que era el camino más corto a las ruinas, que he señalado con un punto verde. Y así lo hicimos. Nada más llegar a la citada carretera nos internamos en la propiedad privada, saltando el muro, donde empezamos a divisar un paisaje como el recuadrado en azul en el cartel anterior cuyo pie de foto reza: “Posible lugar de la Mansio Caecilio Vico”. Avanzando un poco encontramos los primeros restos:




Adjunto también esta visión panorámica del conjunto:



Avanzando de nuevo por un sendero apenas perceptible, y subiendo la loma, puesto que toda la documentación indicaba que se encontraba en un alto, nos encontramos una alambrada tras la cual apareció esta maravilla:



La forma nos recuerda a la de los dólmenes de corredor y responde más a la idea de restos vettones que de romanos, dado el tipo de construcción que solía realizar cada cultura.




En el lado opuesto a la entrada al círculo, siguiendo el diámetro aproximado de la circunferencia se encontraba la roca en la que se me puede ver en la foto siguiente, y en la que os podéis hacer una idea de las dimensiones reales.



La última foto es un detalle del empedrado del interior del círculo, un pequeño trozo del mismo en que el musgo y la vegetación nos han dado tregua para que podamos descartar que el círculo en cuestión fuera simplemente un refugio pastoril, dado que estos nunca se encuentran empedrados, menos aún con la regularidad que este ofrecía.



Primero vino el asombro, después el disfrute y por último la reflexión. ¿Por qué estos restos permanecen ocultos en una finca particular con el conocimiento y, lo que es peor aún, con el consentimiento de la Junta de Castilla y León, que tanto se afana en promover la Vía de la Plata? Estando estos restos, como están, aledaños a la misma, ¿no sería más interesante que se realizara una expropiación, en favor del bien común, y que eminentes arqueólogos realizaran excavaciones para desentrañar los secretos de nuestra historia antigua? ¿No sería mejor que se construyera un aula de interpretación de los restos como ocurre con los de Cáparra, situada pocos kilómetros más al sur, y que la gente pudiera disfrutar de los mismos? ¿Por qué los lugareños no sabían, o afirmaban no saber nada de las ruinas? Acaso las explanaciones y las huellas de máquinas excavadoras que vimos en la misma finca en la que se encontraba el círculo, urbanizable, por cierto, nos hablan de una futura explotación privada del yacimiento. Si esto es así, espero que alguien tome cartas en el asunto cuanto antes, y que no nos roben nuestro patrimonio histórico ya que, en caso de cumplirse mi elucubración, la culpable, la única culpable, sería nuestra querida Junta de Castilla y León.


Más info en: http://furanu.blogspot.com/2009/01/en-busca-de-las-ruinas-perdidas.html

martes, 13 de enero de 2009

Iter ab Emerita Asturicam


Esta es la primera de una serie de entradas que irán relacionadas con la Ruta de la Plata. Vía del Estaño en la protohistoria, Iter ab Emerita Asturicam bajo la dominación romana, más tarde Balata (Camino empedrado) para los musulmanes, con la primera "a" muy cerrada, y de ahí Blata, y por último Plata. El camino del oeste, que atravesaba la península de norte a sur, desde Astorga hasta Mérida y viceversa, guarda multitud de secretos, entre ellos la localización exacta de Vicus Caecilius. Asentamiento vetton primero, y más tarde mansio romana, o lugar de reposo de las legiones de Roma, se mantiene oculto en la zona entre Puerto de Béjar y Peñacaballera, cerca del conocido puente de La Malena.



Tras la primera excursión los restos siguen ocultos, probaremos suerte esta misma tarde, si el cielo (me refiero a las nubes) lo permite.











lunes, 12 de enero de 2009

La Taberna de Elifaz


Aquí os dejo otro relato, este es más antiguo, ya tiene tres añitos. A ver qué os parece.

El aire viciado que exhalaba la taberna envolvió súbitamente a la oscura figura que, con un gesto, cerró la puerta tras de sí. Retiró la capucha de su chilaba, mostrando una piel extrañamente pálida para esas latitudes, casi translúcida, en la que se adivinaba toda suerte de vasos sanguíneos, y un pelo lacio, sin vida, estéril. Caminando despacio, se dirigió a uno de los oscuros rincones de aquel anguloso antro, donde otra silueta, envuelta en una túnica, le esperaba con aire impaciente.

-¿De dónde vienes?
-De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella.
-Elifaz, pon un vaso para mi hermano y algo de comer.- ordenó al tabernero.-
¿Cómo la has visto?
-Como siempre, una tierra sembrada de hombres timoratos del
Todopoderoso.
-Noto, quizás, cierta envidia en tus palabras.
El tabernero trajo una botella de vino y un plato con queso de oveja.
-No es eso mi querido amigo, me sorprende que me tengas en tan poca estima
y aún sigas dudando de mí.
-Era una broma, te veo tan susceptible como siempre. Elifaz -gritó con voz
estentórea- ¿de dónde has sacado esta maravilla de queso?
-Es de los rebaños de Job, señor. Mi mujer se lo compró a uno de sus siervos.
-Muy bueno, sí señor, muy bueno. – volvió la mirada a su interlocutor- ¿Has
visto lo que esa gente es capaz de hacer? Con sólo unos cántaros de leche,
regalan al mundo esta exquisitez.
-Unos cántaros de leche, ¿dices? Ese hombre tiene más de cinco mil cabezas
de ganado.
-Siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y otras tantas
asnas, para ser exactos. Ganados con el sudor de su frente, como está escrito.
Y aún así es un siervo fiel y devoto, que mira por sus hijos y por esa mujer
medio gentil, que tiene. Tengo entendido que ofrece holocaustos por el alma
de todos ellos.
-Ya veríamos que habría de pasar si perdiera únicamente la mitad de cuanto
posee. Por supuesto te seguiría temiendo, pero ¿realmente piensas que te
seguiría amando?
-Baja la voz que no estás en tu casa, además un hombre como Job no
renunciaría nunca a su fe, gracias a ella ha llegado donde está.
-Y al sudor de su frente, como tú mismo has dicho. Nadie le ha regalado nada.
-Y al sudor de su frente, sí. Pero no me fallará, estoy seguro. O ¿acaso
pretendes que nos juguemos algo?
-¿Mil almas de varón y otras quinientas de mujer?
-Hecho, pero mantenlo con vida, y cuidado con lo que hacemos. Nos vemos
en una semana.
-Hasta la próxima.
La extraña sombra se colocó la capucha y volvió al infierno de arena que
esperaba tras la puerta de la taberna.

Job disfrutaba del almuerzo junto a su esposa y sus hijos. La tranquilidad de
los últimos días de invierno presagiaba la llegada de la primavera y embriagaba
tanto o más que el vino que le servían sus criados. De repente, un alboroto en
la sala contigua venía a marchitar esa paz. Uno de sus sirvientes del campo
venía con gesto aterrado. Se aproximó al oído de Job, y todavía jadeante, le
susurró:
- Estaban arando los bueyes y pacían cerca de ellos las asnas, y se echaron
sobre ellos los sabeos y los cogieron, hiriendo a los siervos a filo de espada.
Yo sólo he podido escapar para darte la noticia.

Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro, que dijo:
-Ha caído del cielo fuego de Dios, que abrasó a las ovejas y a los mozos,
consumiéndolos. Sólo he escapado yo para darte la noticia.

Mientras hablaba éste todavía, vino otro, que dijo:
-Los caldeos, divididos en tres tropeles, han dado sobre los camellos,
apoderándose de ellos, y a los siervos los hicieron a filo de espada. Yo solo he
podido escapar para traerte la noticia.
Job, enmudecido y perplejo, deambuló largo rato por la estancia, ante la atenta
mirada de su familia y sus siervos, que esperaban ansiosos alguna resolución
por su parte.

-Bien está. -dijo finalmente- Yahvé lo dio, Yahvé lo ha quitado. ¡Bendito sea el
nombre de Yahvé!- y se marchó camino de su aposento.

Su mujer, que en estos trances siempre se mostraba solícita y sumisa a su
marido, corrió tras él en pos de consolarlo.

-¿Qué vamos a hacer, Job? ¿Qué será de nosotros?
-Ya veremos, mujer. Sé que he perdido práctica en los negocios, pero
conservo la misma intuición con que antaño levanté esta casa.
-Hasta ahora la vida siempre nos ha sonreído. Tengo miedo, sabe que las
desgracias nunca vienen solas.
-Y si es así sabremos afrontarlas. Dios proveerá.

Dicho esto, la mujer emprendió la delicada tarea para la que había venido a
esta habitación, corriendo tras su marido y dejando a sus hijos sumidos en la
inquietud y la incertidumbre. Había obrado acorde con su deber como esposa,
un deber no ya para el que había venido al aposento sino para el que había
venido al mundo.
Al día siguiente, un Job más temeroso de la Providencia si cabe, reemprendió
sus antiguos negocios con la intención de levantar de nuevo su vasto imperio.

Había pasado exactamente una semana y el varón de Hus no había perdido la
fe en su dios. La oscura sombra de la chilaba entraba de nuevo en la ya
conocida taberna de Elifaz y sus gestos no hacían nada por ocultar su
decepción.
-Parece que finalmente yo tenía razón, mi pequeño Job no me defraudó.
-Está bien, acepto mi derrota, pero sigo pensando que ese hombre no tiene
una voluntad de hierro. Quizás le subestimé, pensando que como buen
hombre de negocios, amaría por encima de todo el resultado de su propio
ego, de toda una vida de trabajo y que su terrible pérdida sería para él lo más
desesperante.
-¿Estás sugiriendo un doble o nada?
-Si a ti te parece bien.
-Por mí, encantado. Pero ya sabes el trato, no puede peligrar su vida.
-Sí, sí, ya sé.
-¿No te quedas a tomar algo? El vino es excelente, y aún quedan existencias de
ese prodigio de queso, a pesar de tu sacrificio.
-¿No pensarás que lo hice en tu honor?
-En cierto modo es lo que hiciste.
El de la chilaba, claramente contrariado, se despidió de la parroquia y salió
violentamente.

Y sucedió ese día, que estaban los hijos y las hijas de Job comiendo y
bebiendo vino en casa de su hermano primogénito, que llegó un mensajero a
la casa del noble varón y le dijo:
-Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo vino en la casa de su
hermano, el primogénito, y vino del otro lado del desierto un torbellino y
conmovió las cuatro esquinas de la casa, que cayó sobre los jóvenes y han
muerto. Yo solo he escapado para darte la noticia.

Levantóse entonces Job, rasgó sus vestiduras, rasuró su cabeza, y echándose
en tierra, adoró, diciendo:
-Yahvé lo dio, Yahvé lo ha quitado. ¡Bendito sea el nombre de Yahvé!
Su mujer que asistía horrorizada a los extraños acontecimientos, había
permanecido ausente hasta que las palabras anteriores fueron dichas.
-¿Aún sigues aferrado a tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!
-Como mujer necia has hablado. Si recibimos de Dios los bienes, ¿por qué no
también los males?

No habían sido todavía asimiladas estas palabras, una extraña sombra asomó
por el quicio de la puerta y, desvistiendo su cabeza, dejó ver su mortecina tez.
-No hablas como hombre sensato, viejo Job. Tu dios te arrebata tus hijos y lo
que con tu trabajo recogiste y todavía sigues amándole. ¿También
respetándole?
-Dios, en su insondable sabiduría, sabe porqué hace las cosas.
-Y yo también lo sé, por eso te propongo un trato. Renuncia a él y todo te
será repuesto, tu vida anterior volverá al instante y estas aciagas semanas se
convertirán en un sueño olvidado.
-El precio de mi alma no se cotiza con nada terreno.
-Déjame terminar, eso no es todo. Si no renuncias a él, tu mujer también te
será arrancada y toda clase de desdichas caerá sobre ti.

Job miró angustiado a su fiel esposa, y por primera vez en su vida se dio
cuenta de cuánto la amaba, era el único ser que jamás le había fallado.
Recordaba como la había salvado de las alimañas cuando no era más que una
niña y como más tarde supo que se convertiría en la madre de sus hijos.
Volviéndose hacia ella, le preguntó:
-¿Qué debo hacer, Yeminá? - no podía reprimir su angustia, y su duro rostro,
que jamás había sucumbido al desaliento, dejó entrever una lágrima que se
arrastraba indecisa, como si no conociera el camino que debía seguir, tanto
tiempo hacía que no lo recorría.-
-Yo no puedo decidir por ti, mi amado Job, y sé que en el fondo de tu aliento
ya has tomado una decisión. Has de saber que muero sin guardarte rencor
alguno.

En ese momento notó que le faltaba el aire, y el cálido abrazo del óbito la
penetró hasta empacharla de dolor. Al mismo tiempo, Satán hirió a Job con
una úlcera maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza, y
abandonó la estancia sumamente irritado ante el nuevo desarrollo de los
acontecimientos. Sin mediar palabra con los siervos que se encontraban a la
puerta de la casa, salió como una exhalación camino de la taberna de Elifaz. Al
llegar allí, su interlocutor todavía se encontraba comiendo y riendo
alegremente con las ocurrencias del tabernero.
-Está bien, tú ganas, ese Job es tonto de remate, no te preocupes que no
volveré a apostar contigo.
-Tranquilo, hombre, que no pasa nada. A ver, le has quitado a su familia y le
has dado un leve escozor. Todavía podemos hacerle algo más. Déjame pensar,
dejarle calvo no, que ya se ha encargado él de eso. Podemos cegarle, o mejor
aún, podemos dejarle impotente, tengo entendido que eso les molesta
sobremanera, y les abate el ánimo como pocas cosas.
-Porque eres tú el Bien y yo el Mal, sino juraría que le estás cogiendo el gusto
a esto. Si quieres cambiamos de puestos una temporada.
-No me vendría mal cambiar de aires pero, ¿acaso crees que cambiaría algo?
¿Tan distinto sería si estuviera el uno en el lugar del otro? Apenas hay
diferencia entre hacer el mal y la desidia de dejar que se lo hagan ellos mismos.
No merecería la pena.
-Quizás tengas razón.
-Ya sabes que sí. Y volviendo al tema, ¿qué hacemos del desdichado Job?
-Dejarle tranquilo, ya ha sufrido bastante y ya nos ha demostrado cuanto te
ama.
-Si eso es lo que quieres, así lo haremos. Le premiaré por su fidelidad, pero
déjame que esta vez sea yo quien trate con él.
-Al fin y al cabo es tu siervo.

Apuró el vaso, se levantó, y ajustándose la túnica salió al mundo. A la luz del
día todo él estaba envuelto de un brillo plomizo, se erguía majestuoso, y su
paso firme y decidido hacía que todos los ojos se posaran sobre él. Llegó
fatigado del camino, eran los inconvenientes del cuerpo terrenal, y del mismo
modo que había entrado su hermano, entró él. Se puso ante Job, que al verle
se deshizo en una reverencia y se echó al suelo, apartando los ojos de la
imponente figura:
-He venido hasta ésta, tu morada, para congratularme de tu fe y tu fidelidad.
Estos últimos días has conocido el poder de Satán, por decisión mía, y hoy
conocerás el mío. Así pues, mañana mismo tendrás en tus campos el doble del
ganado que tenías antes, en tu casa tendrás nueva mujer, y con ella, cuantos
hijos puedas desear.
Al mismo tiempo que esto era dicho, la figura iba perdiendo poder, ya no era
el ser omnipotente que a Job se le había antojado al entrar por su puerta, e iba
adquiriendo más aspecto de mercachifle que de Dios verdadero. Job
comprendió en ese instante que lo que no había podido la perfidia y la
tentación de Satán, lo había conseguido ese dios paternalista y arrogante que
trataba de humillarlo para regocijo de su propio ego. Asintió como pudo a
cuanto aquel deplorable ser le recomendaba, y cuando éste se despidió con el
definitivo «Sea», sintió un gran alivio en su ser. Ahora, por fin, sabíase un
espíritu libre.

Al día siguiente ordenó a su criado vendiera todo cuanto poseía excepto un
pequeño rebaño de cien ovejas, y que el dinero resultante de la venta fuera
repartido entre todos ellos, que tan bien le habían servido en todos esos años.
De igual manera, se dirigió a su nueva mujer para decirle que era
completamente libre de hacer cuanto quisiera e ir donde se le antojara, pues
sabía en el fondo de su alma que ni ella le amaba a él, ni él podría amarla
como había amado a Yeminá. Y diciendo esto, abandonó para siempre su
casa.




EPÍLOGO
Años más tarde, y con motivo de una feria de ganado, Job volvió a la tierra
que le vio nacer. Ostensiblemente más viejo, y convertido en un nómada, su
mirada inspiraba tranquilidad y sabiduría. Encanecido y arrugado, por fin
podía hablar de felicidad. Tenía tres hijos, la madre de los cuales era una
campesina de las tierras del norte, y entre todos cuidaban del ganado. Vagaban
de acá para allá vendiendo queso, leche y lana, y comprando lo justo para sus
necesidades.
La feria quedaba todavía a dos días de camino, así pues decidieron hacer un
alto a las afueras del pueblo donde el viejo varón naciera setenta y dos años
atrás. Dejando a su hijo mayor al cuidado del rebaño, de sus hermanos y su
madre, Job se acercó a la casa del buen Elifaz, en busca de algo de comer que
no procediera de la especie ovina. Tras cerrar el trato, y cuando ya se disponía
a volver con su familia, reparó en dos sombras que se ocultaban en un rincón
de la taberna. Sin vacilar se acercó a ellos y preguntó:
-¿Qué desean tomar los señores? Hoy es un día grande, un día de
reencuentros, y en consecuencia pago yo, sea lo que sea.
-No, gracias, no queremos nada. – sentenció la figura de la túnica, indiferente,
y volviendo al hilo de la conversación que mantenía con su homólogo - .¿Qué
estaba diciendo?
-¿No querrán ofenderme? Tabernero, - gritó alegremente - sírvale a estos
señores otra ronda de lo que estuvieran tomando.- y dirigiéndose de nuevo a
los convidados - Ustedes necesitan fuerzas, sale muy caro ser inmortal, tiene
uno que morir muchas veces. A mi, al fin y al cabo me queda poco de vida, y
el descanso lo tengo asegurado.

Job se alejó hacia la barra, pagó lo que se debía y, ante la atónita mirada de los
dos hombres del fondo, que empezaban a recordar de qué les sonaba aquella
cara, salió de la taberna calzándose su gorro, aquel que le cubría del plácido y
suave viento del desierto.

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